martes, 7 de marzo de 2017

Diferencias entre esclav@s y sumis@s

Por fin!
Por fin encontré lo que yo sentía y no sabía explicar.
El original está aquí ----> http://diamoteamo.com/diferencias-entre-esclavos-y-…

La distinción entre esclavos y sumisos es un asunto bastante subjetivo. Hay que tener en cuenta que la frontera es ambigua y que más importante que diferenciar si estoy con un esclavo o un sumiso es lograr una relación plena y satisfactoria para ambos miembros de la relación. Por ejemplo, algunos Amos no desean un esclavo, sino que prefieren un sumiso porque no desean implicarse en una relación que les exige una gran responsabilidad. Además cada uno tiene su propia opción de vida y algunos sumisos nunca podrían ser esclavos del mismo modo que algunos esclavos nunca serían felices como sumisos. No todos los sumisos se convierten en esclavos pero todos los esclavos han sido antes sumisos.

Esclavos y sumisos se diferencian en cómo

piensan
actúan
sienten
se someten

Los pensamientos de esclavos y sumisos

Esclavos y sumisos crean vínculos diferentes con sus Dominantes. No se trata de pensar que un vínculo sea mejor que otro, ya que cada relación es única y se adapta a las necesidades de cada uno de sus miembros. El vínculo que un esclavo establece con su Amo no le da opción a dejar de ser su esclavo. Si el esclavo piensa que la relación es abusiva ya no estamos hablando de una relación BDSM, y en este caso, el esclavo podría romper la relación. Ahora bien, esclavos y sumisos tienen niveles de tolerancia diferentes cuando califican un comportamiento como abusivo.

Un esclavo piensa en términos de ser propiedad, de ser poseído, en cambio un sumiso piensa en términos de someterse. Esta creencia de propiedad nace del fuerte vínculo mental y emocional que se establece con el Amo.
Respecto a sus opciones de vida, un esclavo tiende a pensar más en términos absolutos que en términos relativos. Esclavos y sumisos tienen márgenes diferentes de maniobra a la hora de satisfacer al Dominante. Por ejemplo, un esclavo espera su castigo cuando no ha cumplido sus obligaciones porque está enfermo. Un sumiso, sin embargo, espera clemencia por parte del Dominante ante la misma situación.
Esclavos y sumisos se diferencian en que los primeros no tienen ningún control sobre la relación, mientras que los segundos conservan cierto control. Hay que señalar que esta falta absoluta de control es lo que garantiza la evolución y el progreso del esclavo, ya que el pensamiento del esclavo es lograr la máxima felicidad del Amo. Por ejemplo, ante la decisión del Amo de traer un tercer miembro a la relación, un sumiso podría exigir ciertos criterios antes de permitirlo. El esclavo aceptará sin reservas cualquier decisión del Amo, independientemente de que esté de acuerdo o no con esa decisión. A la hora de hablar, un sumiso puede utilizar verbos como exigir o permitir. En cambio ese lenguaje es inaceptable en el caso de un esclavo.
Esclavos y sumisos tienen conceptos diferentes del placer. El sumiso tiende a pensar en sí mismo y en su propio goce además del placer del Dominante. Para el esclavo solo existe el placer del Amo. La satisfacción del esclavo reside en alcanzar un equilibrio y una paz interior con la elección que ha tomado. Esta paz incluye la aceptación de sí mismo y un profundo sentimiento de alegría. El orgullo y la arrogancia no son emociones propias de un esclavo. El Amo sin embargo puede sentirse orgulloso de su esclavo.
El comportamiento de los esclavos y sumisos

La base del comportamiento de esclavos y sumisos es diferente aunque, de cara a un tercero, sean idénticos:

Los esclavos trabajan duramente para que sus emociones no interfieran en su comportamiento. Mostrar disgusto o rabia es considerado motivo de castigo para un eslavo. Ellos ejercitan el autodominio para dar en todo momento lo mejor de sí mismos a su Amo. Los sumisos, en cambio, justifican sus rabietas y sus frustraciones porque muchas veces anteponen su propio placer a las necesidades del Dominante.
Un esclavo no solo intentará lograr la excelencia durante la ejecución de cualquiera de sus obligaciones, sino que buscará la manera de aumentar la satisfacción de su Amo anticipándose a sus deseos. En este sentido el esclavo puede gozar de cierta autonomía si el Amo ha depositado en él algunas responsabilidades. El sumiso en cambio solo debe limitarse a aceptar la sumisión de un modo pasivo.
Esclavos y sumisos necesitan diferentes niveles de atención y control. Un sumiso puede necesitar sentir el control permanente del Dominante para integrar su rol. Un esclavo, en cambio, no exigirá al Amo esa presión. Otra cosa es que al Amo le guste ejercer el control, incluso, hasta la extenuación.
Esclavos y sumisos pueden mostrar su personalidad abiertamente. Los esclavos en todo momento muestran un profundo respeto hacia su Amo, e intentan controlar su sarcasmo o su ironía en presencia del Propietario, sobre todo si saben que ese comportamiento no es de su agrado. En este sentido, un esclavo tiende a empatizar con el Amo mucho más de lo que lo haría un sumiso. La frontera entre el respeto y la camaradería puede ser tan sutil como explícita. Esclavos y sumisos no tienen por qué diferenciarse en eso. Algo que siempre digo a mis esclavos es que no pueden tratarme como si fuera un igual. Y en este trato no incluyo las fórmulas de tratamiento en tercera persona porque el respeto puede mostrarse también en el tú a tú. Me gusta la espontaneidad y la naturalidad del esclavo, y limitar su comportamiento natural o juguetón puede limitar también su entusiasmo. Existen Amos, además, que exigen una ausencia total de emociones en el comportamiento de sus esclavos. El sumiso, si limita su rol a determinadas circunstancias, tal vez precise, para adaptarse a ese rol, mostrar un trato más rígido y frío durante la sesión, y abandonarlo después cuando termine el juego. El respeto del esclavo es constante y puede seguir mostrándose sutilmente incluso en compañía de otros, hasta pasar desapercibido para alguien ajeno a la relación. Encuentro muy placentero sujetar al esclavo en público con una cadena que nadie ve.
Los sentimientos de esclavos y sumisos

Esclavos y sumisos tienen expectativas sobre su Dominante muy diferentes. Un esclavo no espera tener sus deseos satisfechos más allá de una necesidades básicas, como puede ser la hospitalidad o el alimento. Cuando el Amo tiene una atención con él, como comprarle un buttplug o un nuevo dispositivo de castidad, esta atención tiene la consideración de regalo. Muchas prerrogativas que un sumiso espera recibir, en la relación con su Dominante, son consideradas lujos por un esclavo. Entre estas necesidades que el esclavo considera regalos puede estar dormir en una cama, permitirle hablar siempre que quiera, usar el wc o comer sobre una mesa.
Un esclavo espera que el Amo le ayude a expandir sus límites. Esto quiere decir que espera el Amo le presente retos que tenga que superar en su relación. Un esclavo contempla de forma natural que le sean requeridas actividades que no le van a producir ningún tipo de goce, porque el objetivo que busca no está en conseguir su placer sino en lograr la satisfacción del Amo. El sumiso, en cambio, puede mostrar resistencias a abandonar su placer, por eso tal vez espere que el Dominante le consulte su opinión ante cualquier nueva actividad. Un esclavo siempre muestra buena disposición ante estos retos, porque ampliar sus límites fortalece su esclavitud y consolida la imagen que tiene de si mismo como esclavo. Esto no quiere decir que el esclavo espere que se le ignore por completo y que no sea tenido en cuenta en absoluto por el Amo cuando éste está haciendo un gran esfuerzo para ampliar sus límites actuales. El Amo siempre tendrá presente las limitaciones expresadas por el esclavo al principio de la relación y cuidará de su propiedad amorosamente a medida que le somete a comportamientos, tal vez inesperados pero no por ello menos responsables y seguros. Siempre digo a mis esclavos que mi placer reside en su displacer.
El sometimiento de esclavos y sumisos

Esclavos y sumisos se someten de forma diferente también, sobre todo en lo que se refiere a la existencia de límites. Aquí tengo que hablar de nuevo de la confianza como oxígeno de la relación. Si hablamos de límites hablamos de confianza y la confianza solo se logra a través de una experiencia larga con esclavos y sumisos.

Un esclavo en propiedad no fijará ningún límite en las actividades de su Amo porque él confía en que su Propietario no va dañarle ni mentalmente ni físicamente sometiéndole. Un esclavo sabe que poner límites de forma explícita puede desnaturalizar la relación. Sin embargo la existencia de límites es necesaria cuando la confianza no se ha desarrollado lo suficiente. Yo como Amo exijo conocer esos límites porque es la única manera que tengo para saber que no estoy abusando de un esclavo que no conozco en profundidad. Pero estos límites son solo temporales en un esclavo. Un sumiso en cambio puede establecer límites infranqueables y límites más permeables. Un esclavo sabe que debe confiar en su Amo porque su esclavitud se basa en esa entrega sin condiciones. El esclavo puede mostrar su disconformidad con una determinada actividad o con el uso de ciertos instrumentos, como un electro o un cánula, pero no prohíbe al Amo hacer uso de ese material. Es obligación del Amo instruir a su esclavo en el sometimiento que espera de él. La paciencia es esencial en cualquier entrenamiento.

Los esclavos y sumisos pueden elegir a sus Amos, y tal vez elijan aquellos Amos que se complementan con sus gustos y aficiones. Del mismo modo un Amo puede elegir al esclavo que necesita para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, pienso que este tipo de elecciones se da más entre sumisos que entre esclavos, porque el sumiso puede establecer límites que no satisfagan al Amo. Hay Amos que solo buscan satisfacer sus deseos, morbos o aficiones. Yo como Dominante sé que mi placer como Amo no reside en satisfacer mis deseos sádicos, por ejemplo, sino que va mucho más lejos, ya que mi placer consiste en lograr que el esclavo alcance su realización como el ser inferior que es.

Protocolos.

Texto escrito y publicado por el Sr. Gabrel, para el Cuaderno nº4 de Cuadernos de BDSM.

No se discute que en el BDSM existe un conjunto de normas razonables y sensatas que determinan cómo deben ser nuestras conductas, comportamientos y relación con otras personas, a su vez saber qué podemos esperar de los demás. Básicamente es lo que podríamos denominar Protocolo. En el Diccionario multilingüe de BDSM de Bartomeu Doménech (Ed. Bellaterra 2004) se define como “conjunto de reglas que hay que observar”.

Además de lo anterior, el Protocolo sirve para desarrollar la fantasía y la imaginación, adornan el vínculo y la relación, explicitando cada uno de los pasos que debes seguir durante un encuentro.

Ambas formas de entender el Protocolo fueron denominadas en un debate celebrado en Rosas5 (Barcelona) como Protocolo Generalizado (que afecta al BDSM como grupo) y otro Protocolo Interno (que afecta al vínculo Amo-sumisa) [1]. No obstante, algunos practicantes del BDSM se rebelan contra dichas normas, hay quien las cuestiona y se muestran no partidarios de ellas, otros matizan en cambio que son defensores de su existencia siempre que no sean muy elaboradas.

Lo chocante de esta observación, que puedes seguir a través de lecturas en foros y debates, es que aunque se escribe mucho sobre la conveniencia o no de Protocolo, pocos se atreven a entrar en el detalle de cuáles son los contenidos de dicho Protocolo, en qué conceptos se sustenta, de dónde proviene o cómo articularlo [2].

Una razón de esta carencia es intrínseca al BDSM, consecuencia de su variedad y su pluralidad de prácticas, de modo que por ejemplo, aquellas reglas a seguir que pudieran considerarse muy convenientes para la práctica del Bondage son irrelevantes o quedan sin efecto para otras prácticas más próximas al sadomasoquismo.

La otra razón es dialéctica: ¿Qué incluye el protocolo? Hay quienes consideran que deben quedar fuera de ser consideradas Protocolo BDSM aquellas reglas o normas objetivas y explícitas que se concretan en torno a un evento, organización o local (denominándolas, tal cual, reglas o normas), y también deben quedar fuera las que se basan en el respeto y el buen comportamiento de las personas (por cuanto se presuponen para quiénes quieren relacionarse e integrarse en el seno de una Comunidad); incluyendo por tanto sólo aquellas que sí tipifican y adornan propiamente la escena y el comportamiento en rol del Dominante y de la sumisa.

Otros en cambio, entre los que me incluyo, consideramos que el Protocolo está constituido por la existencia del conjunto de normas, valores, símbolos y formas de relación entre personas, aunque muchas no escritas, y que son las que confieren un carácter singular y específico que permiten apelar a los términos Subcultura BDSM y Estilo de Vida BDSM.

Como soy consciente que el debate sobre el Protocolo continuará después de éste Artículo, y quizá más por un sentido de previsión para cuando las cosas suceden demasiado tarde, prefiero hacer referencia al todo y no quedarme solo en una parte.

Debemos tener claro que no existe un único Protocolo. El propósito de éste artículo es mostrar dónde y cómo actúa el Protocolo y cuáles son las claves para que cualquier practicante (inicial o con experiencia) sepa desenvolverse con su mejor conocimiento y capacidad relacional dentro del BDSM.

Algunos errores frecuentes respecto del Protocolo

El Protocolo existe porque existen las relaciones entre practicantes del BDSM. Es necesario para la buena armonía y convivencia de quienes se relacionan.

Creo que debemos tener en cuenta, ante todo, a quién afecta el Protocolo. Un error muy común es pensar que el Protocolo solo se aplica cuando se trata de actividades organizadas que congregan a un amplio número de practicantes del BDSM. Unas pautas de comportamiento en una relación Amo – sumisa ya forman en su conjunto un Protocolo. Incorporar a una tercera persona a ese vínculo o relación implica necesariamente explicar cómo se manifiestan los roles en dicho vínculo. Es verdad que, donde se hace público y manifiesto el Protocolo es en las Organizaciones, locales con espacios acondicionados para BDSM y aquellos eventos puntuales para el encuentro y desarrollo de algunas prácticas. Cada uno de estos casos puede tener especificidades aunque la mayor parte de sus normas son comunes.

Otro error muy frecuente es pensar que el Protocolo solo se refiere a cómo debe comportarse una sumisa o esclava frente a su Amo, y por indicación de éste a otros Dominantes y sumisas. Se olvidan que el Protocolo también debe ser seguido y respetado por los Dominantes (la falsa idea del Amo “dios”) en relación a su sumisa y esclava, en la relación con otros Dominantes y para con otras sumisas.

Una generalización que también da lugar a errores frecuentes, es pensar que el Protocolo solamente se extiende a aspectos como el código de vestuario, un argot específico, uso de instalaciones o aplicar las normas sólo en el momento del desarrollo de una sesión o juego BDSM.

Para terminar con la descripción de situaciones que considero erróneas, otra que se da con suma frecuencia es la que considera que el Protocolo se aplica sólo con quien ha dado muestras suficientes de merecerlo. Como forma de comunicación, el Protocolo revela mucha información: apariencia externa, estética, saber estar, carácter del rol y experiencia.

Los cuasi Dogmas del BDSM

El Protocolo existe porque el BDSM incide, afecta y altera al estado físico y emocional de quienes lo practican. En cualquiera de sus variantes, el BDSM desarrolla relaciones asimétricas: Una persona inmoviliza - otra queda inmovilizada; una persona ejerce autoridad y poder - otra obedece; una persona infringe dolor y humillación - otra lo experimenta.

En un nivel superior, inviolable por describirlo de algún modo y que pudiéramos considerarlas como dogmas están un conjunto de valores que giran sobre los conceptos “Seguro, Sensato y Consensuado” (acrónimo SSC); y “Riesgo Asumido y Consensuado para la práctica Sexual Alternativa” (acrónimo RACSA o RACK). Esta terminología conceptual, tantas veces citada y redefinida en cualquier espacio virtual o físico de BDSM, trata de garantizar que entre los participantes quedan consensuadas las prácticas, las formas de comunicación y mecanismos de seguridad, los límites y alcance de dichas prácticas; y que el proceso de recuperación o cuidado que se requiere y que cualquier alteración negativa física y emocional quedará adecuadamente restablecida [3].

Otro conjunto de valores están destinados a identificar las actitudes y aptitudes que deben identificar los roles superior e inferior en estas relaciones asimétricas.

Básicamente es responder a dos preguntas: ¿Qué se espera de un Dominante?, ¿Qué se espera de un sumiso? Aquí el Protocolo es más díscolo y difícil de precisar, porque cada Comunidad BDSM acentúa unas cualidades o unos rasgos en detrimento de otros, buscando una mayor adaptabilidad para el conjunto de personas que congrega (por ejemplo, las sociedades hispanas han enfatizado mucho en aquellos valores que identifican claramente al BDSM fuera de toda sospecha relacionada con el predominio del hombre sobre la mujer y situaciones de abuso sexual). Pero todas las Comunidades tienen en común que describen las características del comportamiento esperadas en ambos roles y el alcance de las respectivas responsabilidades y obligaciones de todos los practicantes según sea su rol. Están muy difundidas las 10 reglas para los Dominantes y las 10 reglas para la sumisa [4]: Paciente, humilde, mente abierta, comunicativo, honesto, sensible, dominante/sumiso, realista, cuerpo sano, y diviértase.

Las cualidades del Protocolo El BDSM no ha desarrollado su propio Protocolo sobre la base de un precedente ideológico o una corriente filosófica, ni siquiera una fantasía, (aunque el goreano tiene especificidades propias del mundo fantástico que recrea) [5].

Podemos afirmar que, por una parte, el Protocolo del BDSM es el resultado de incorporar elementos específicos de su tradición, como pueden ser por ejemplo, el uso de un lenguaje – argot BDSM; las formas de tratamiento que marcan la distancia entre roles; determinadas formas y variantes de vestimenta y desnudez corporal; el uso de símbolos y adornos para el cuerpo; la adopción de determinadas posiciones corporales; algunas consideraciones relacionadas con la seguridad en la práctica BDSM, y todas aquellas otras variantes que hacen del Estilo de Vida una práctica relacional y sexual alternativa que transgreden a las tradicionales y convencionalmente establecidas en nuestras sociedades. Y por otra parte, añadido a lo anterior, incorpora para sí valores universales como son el respeto a las personas, el sentido común, las buenas prácticas, y mantener las buenas formas.

La cualidad más importante de un Protocolo es su utilidad práctica, y en el BDSM la cumple. Existe porque es útil para cada situación. Por tanto su existencia y la consideración de ser tenida en cuenta no actúan de forma coercitiva ni merma creatividad a quienes la cumplen. Más bien al contrario, enfatiza y genera más atención para que el respeto, las buenas prácticas o las buenas maneras se lleven a la práctica con exquisito cuidado.

En los vínculos Amo – sumisa, este sentido de la utilidad hace que el Protocolo actúe como un instrumento poderoso del aprendizaje a través del condicionamiento operante o instrumental, es decir, a través del reforzamiento y del castigo tan ampliamente utilizados en el BDSM [6].

Por ejemplo, recientemente leí las instrucciones que un Ama daba a su sumiso para preparar la mesa para ella y sus invitados y la forma de servirla: absolutamente nada de aquellas instrucciones tenía alguna particularidad específica para el BDSM, todo lo contrario, era el resumen de cualquier manual de vestir y servir una mesa de comensales. Pero su sumiso debe cumplirlo con sumo cuidado sabiendo que su Ama estará muy atenta de que sigue las instrucciones, o sufrirá las consecuencias de su castigo, en definitiva, el sumiso pondrá en práctica un Protocolo que le obliga a manifestar su conducta de sometido a la voluntad de su Ama.

Para el BDSM en general el Protocolo sirve para fijar las pautas generales de conducta de sus practicantes, la consideración de la admisión o no en el seno de la Comunidad a nuevas personas y sus posibles prácticas.

Para el Dominante, el Protocolo sirve para fijar los objetivos a corto plazo en relación a su vínculo con su sumisa, es decir, dentro de los límites consensuados, qué cosas practicar y cómo espera que las practique para que le reporten el beneficio y placer esperados de la entrega sumisa.

Para la sumisa, el Protocolo es el camino a seguir para llevar a cabo la conducta esperada por su Dominante, con el fin de proporcionarle el bienestar y placer debidos y como fuente para la obtención de su propio placer. El Protocolo ayuda para penetrar en el adecuado ambiente de sumisión, centrándose en las tareas que debe cumplir, dejando a un lado aquellos otros factores que pudieran condicionar el desempeño eficaz de dichas tareas.

La diversidad en el Protocolo

En la primera parte hemos ido desgranando las ideas precedentes, los errores de apreciación que frecuentemente se cometen, y finalmente sus cualidades, hemos estado dando pistas del alcance real de los Protocolos o conjunto de reglas y normas escritas y no escritas del comportamiento en el BDSM. Ahora es el momento de ir fijándolas en más detalle.

El Lenguaje de los Símbolos

Una serie de símbolos visibles sustentan la mejor tradición del BDSM en el Protocolo, de las que destaco:

-El triskel como emblema del BDSM (Emblema Project) y la bandera (Leather PrideFlag) que localizamos en muchos espacios para identificar que congregan a la Comunidad BDSM. En un reciente viaje a Bruselas, donde banderas de todo país y signo asoman de los edificios del centro de la ciudad, me detuve a contemplar las decenas de Leather Pride Flag que ondeaban en sus calles.

-El negro, color universalmente usado como forma de vestir que identifica a la Comunidad y comúnmente aceptado como requisito de participación y relación con otros.

-El Cuero, y posteriormente el látex como tejidos preferentes y con un alto componente fetichista junto con sus complementos de botas y zapatos de tacón alto, cinturones anchos y cadenas.

-El Collar, símbolo universalmente utilizado para describir un vínculo de Dominación – sumisión, la señal inequívoca de pertenencia a un Dominante, en sus variantes de collar de entrenamiento y disciplina o collar de paseo.

-El anillo, alegoría del anillo descrito en Historia de O, otra variante de señal de pertenencia.

-Las listas de prácticas BDSM, playlist, como primer paso - norma para proceder a la comunicación y establecimiento de las afinidades, prácticas posibles y límites dentro del BDSM entre dos practicantes de diferente rol.

-El contrato, temporal o indefinido, manifestación escrita de los propósitos y el alcance del poder de un Amo sobre su sumisa.

-Las ceremonias y rituales, las más difundidas las de Iniciación, de las Rosas (o consagración de un vínculo) y la del Té (inspirada en el mundo Geisha). A estas hay que añadirles aquellas otras que cada Organización o grupo de amigos BDSM deciden llevar a la práctica (por ejemplo, bajo el nombre de rituales, los peruanos de Love Chains han incorporado una amplia variedad) [7].

-Los pañuelos de colores, complemento utilizado en ambientes homosexuales como forma predominante de identificarse en una tendencia dominante o sumisa y en qué grado de implicación o compromiso de relación mantiene su vínculo. Su origen comenzó en la costa oeste de Estados Unidos y enseguida recorrió todo el país y el sur de Canadá.

El Protocolo para el vínculo Amo – sumisa, la humillación y servidumbre.

En este caso nos referimos a las pautas (algunas veces más que pautas son reglas inviolables) a seguir y normas de conducta que afectan de forma exclusiva a una relación Amo – sumisa. Estas, por lo general, son las instrucciones precisas que el Amo consensua con su sumisa que afectan:

-Al conocimiento mutuo, los límites y limitaciones a partir del trabajo sobre una lista de prácticas.

-Desde el nombre de la sumisa hasta la forma de tratamiento y uso del Usted; Amo; Señor; Dueño; etc.

-Habla, mirada y posiciones corporales [8].

-Uso del tiempo, de los espacios y del mobiliario.

-Formas de servidumbre, incluida la sexual.

-Celebración de Rituales y ceremonias.

-Vestuario y desnudez.

-Relaciones de la sumisa con otras personas del BDSM.

-Publicidad o no de la existencia del vínculo y -Grado de concreción o vinculación de la relación, temporal o indefinida, parcial o con tendencia a una Cesión Completa de Poder (Total Power Exchange) [9].

En el proceso de aprendizaje de la sumisión, la humillación y la servidumbre se requiere por parte del Amo una serie de pautas e instrucciones (tantas como sea posible según sus objetivos, y cuanto más descritas mejor) que ayuden a la sumisa para cumplir su misión. Cuando el Amo planifica escenas de humillación se basa en las fantasías propias y las de su sumisa, desempeñará su rol y actuará con autoridad y creatividad, y exige de la sumisa estricta obediencia, cumplimiento y sometimiento. Es aquí donde el Protocolo demuestra sus beneficios. A través de la humillación la sumisa se somete a la voluntad de su Amo. La obliga a darse cuenta de cuán profundamente es esta decisión y que obedecer no siempre resultará grato y fácil. Afectará psicológicamente a la sumisa en aspectos positivos en unas ocasiones, y quizá en la mayoría de un modo negativo, de ahí la importancia que el Amo conozca muy bien a su sumisa y emplee con suma precaución la humillación. El Amo es siempre responsable del cuidado somático de la sumisa, de su crecimiento en la relación y en el desarrollo de la sumisa. La humillación está asociada a estas prácticas: Adoración, animalismo, aspecto físico, ceremonias, castigos, comunicación Amo-sumisa, control de decisiones, dolor, exhibicionismo, forma de hablar y mirar, forma de vestir, mortificación, objeto, posiciones corporales, rituales, rol de edad, rol de género, servidumbre funcional, servidumbre sexual (homo, hetero y bisexuales) y súplica.

Adicionalmente y de forma pormenorizada, el Amo que planifica a través de un detallado Protocolo las escenas de humillación puede beneficiarse en:

-Facilitar a la sumisa que asuma su rol, entrar en la sumisión y sentirse realmente sometida.

-Potenciar la humildad en la conducta de la sumisa, aceptando que la humillación es un poder que ejerce su Amo para que ella obedezca y le satisfaga. La dimensión y alcance de este comportamiento humilde queda restringida al universo de su Amo y sólo en este espacio es donde deberá manifestarla.

-Modificación de la conducta de la sumisa. La humillación es empleada para romper con las pautas y convencionalismos de cada uno [10].

El Protocolo en Internet

Durante los primeros años del Internet, el Protocolo o normas de comportamiento sirvieron para reconocer quién era practicante – interesado en el BDSM y quién un desafortunado curioso.

En los últimos cinco años y la incorporación de miles de nuevos usuarios, esa capacidad de reconocimiento no es posible (algunos sarcásticos dicen que es cuestión de repetir cuatro sencillas reglas). A la vez que se han generalizado y proliferado los espacios virtuales donde supuestamente se agrupan los practicantes de BDSM (donde cada vez que se habla es más de todo lo insustancial que de BDSM). De modo que, pese a existir normas de acceso y comportamiento, los administradores -moderadores de estos espacios parecen más vigilantes -policías persiguiendo a los que incumplen dichas normas, sobre todo si son las más esenciales. Con lo que el Protocolo tiende a diluirse y en muchos casos a desaparecer para quedar relegado a los contactos privados.

Hasta el momento, el Protocolo de los espacios de BDSM en Internet contempla habitualmente:

-El respeto al otro como forma esencial de comunicación.

Una norma básica que persiste aunque desgraciadamente también se transgrede. [11]

-Formas de identificar los apodos o nicks de los participantes, según sean sus roles [12].

-Formas de habla, conversación y de tratamiento entre los participantes, según sean sus roles.

-Formas de organizar las actividades dentro y fuera del espacio virtual (las comúnmente denominadas Kedadas),

así como de los debates y tratamiento del conocimiento y la información acerca del BDSM.

-Formas de resolver los conflictos que puedan producirse entre participantes. Últimamente tengo la impresión que también se ha perdido en sustitución del webmaster-juez y parte.

-Formas de contribuir al sostenimiento económico e informático del espacio virtual.

El Protocolo en Organizaciones y Locales de BDSM

Antes mencionamos que en estos se hace necesaria la necesidad de publicar reglas básicas y Protocolo.

Hay referencias en el artículo de Cuadernos BDSM nº 3, titulado “BDSM Social” [13]. Estas normas que

tienen en común:

-Formas de acceso a las organizaciones, derecho de admisión y preservación de la identidad de los asistentes.

-Formas de organización y administración.

-Formas de desarrollo de actividades de performance y sesiones BDSM grupales.

-Uso de las instalaciones y prácticas permitidas.

-Formas de moderación de grupos de debate e integración de nuevos miembros.

-Formas de intervención en caso de conflictos.

Bajo la denominación de Código de Conducta la Society of Janus [14] establece 10 reglas para sus miembros, cuya máxima es no perturbar el juego de los demás. En cambio, el Club Rosas5 ha optado por la denominación de Régimen Interno y amplía hasta 15 las normas que deben ser respetadas. [15]

Algunas Organizaciones desarrollan sus Protocolos inspirados en la literatura y la fantasía, tipo Roissy y Samois (inspirados en la Historia de O), y las Goreanas (inspiradas en la novela de John Norman) entre otras.

El Protocolo entre Dominantes.

Recientemente he participado en un foro donde he expuesto mis apreciaciones sobre ésta forma de Protocolo. Aunque genere mucho rechazo por parte de otros Dominantes, me detendré más en explicarlo [16].

-Respeto: A su persona, a sus límites y a su vida privada. Respeto a su anonimato (incluido el nick) salvo consentimiento previo.

-Discreción: Las conversaciones particulares no tienen por qué ser reveladas.

Previamente a una invitación, debe conocer quiénes son el resto de invitados.

-Consideración: Si no es conocido ni hay referencias, es tratado como Dominante en un trato de igualdad, sin dudar de su condición salvo un comportamiento que haya manifestado lo contrario, y aún así tiene el derecho de, privadamente, exponerle las razones por las que ha dejado de tener tal consideración.

-Reconocimiento: A su pertenencia en la Comunidad BDSM, a su experiencia en el BDSM y a su Maestría.

-Preferencia de Anfitrión: En su domicilio y en su Comunidad. A ser considerado Master de Master y/o Maestro de Ceremonias donde es reconocida su experiencia y maestría. A ser el primero en el uso y disfrute del juego SM donde es el anfitrión.

En presencia de sumisas, actuando en rol, tendrá preferencia ante ellas.

-Inviolabilidad: Su propiedad es suya y es inviolable. Para poder hacer uso de ella debo contar con su debida autorización. La presencia de un collar (aún en periodo de pruebas) es suficiente para garantizar que su propiedad es inviolable.

-Interés: Y atención preferente a lo que diga o haga por su condición Dominante.

-Visión: Tiene derecho a tener una visión diferente, incluso completamente diferente de la práctica del BDSM, sin tener por qué ser prejuzgada o criticada por mi parte, siempre en la seguridad, sensatez y consenso.

-Reciprocidad: Consensuar formas recíprocas de Protocolo.

El Protocolo entre sumisas.

El Protocolo más usado contempla la hermandad entre las sumisas y esclavas, como forma de comprensión, aprecio y apoyo mutuo. En otras ocasiones, este Protocolo se vuelve más estricto cuando resulta necesario para la escena o práctica de Dominación – sumisión que se quiere llevar a cabo.

Algunas sumisas realizan actividades encaminadas a la información – orientación y acompañamiento de otras que recién se inician. En estos casos se concreta el reparto de tareas, cierta jerarquía basada en la experiencia y el alcance y responsabilidad de dicha tarea sin menoscabo de las acciones y decisiones que pueda tomar el Dominante.

El Protocolo en la Seguridad

La práctica del BDSM conlleva asumir riesgos a partes iguales entre Dominantes y sumisas, del mismo modo que minorarlos y aumentar las condiciones de seguridad son responsabilidad de ambos roles en base al conocimiento de las prácticas, la experiencia y la forma de actuar en caso de lesiones [16].

Olvidamos con frecuencia la conveniencia de tener disponibles las pautas a seguir para aumentar la seguridad de nuestras prácticas. Son algunos ejemplos:

-Safeword o el posible uso de la palabra de seguridad durante el desarrollo de una sesión BDSM [17].

-Instrumental y atención de primeros auxilios sanitarios.

-El conocimiento de la seguridad en el Bondage [18].

-El conocimiento de la seguridad en el Spanking y azotes [19].

-El conocimiento del Aftercare o cuidado Post Sesión.

El Protocolo para dirimir conflictos dentro del BDSM.

Este tema sigue preocupando a muchas Comunidades BDSM, comunidades formales (legales) o informales (amigos que se juntan para celebrar y jugar). Estas son las soluciones que proponen:

-La existencia del Master of Masters, que en los locales de BDSM suele ser el dueño del local, (tiene el derecho de admisión y de expulsión, es el responsable de la mazmorra y él decide quién, cómo y cuánto juega).

En las Comunidades, el Master of Masters resulta elegido de forma temporal y se ocupa de coordinar el desarrollo de las actividades o sesiones. En domicilio particular coincide con el anfitrión, salvo que reconozca entre los Dominantes alguien con más crédito, pericia o experiencia que él y delegue esa tarea.

La existencia de la Slave of slaves, otros la llaman Slave Guardián, otros Slave Guide; cumple la misma función que las anteriormente descritas. Cuando se trata de aplicar la disciplina en un mal comportamiento de un Dominante es donde surge grandes discusiones. En el común de los casos se determinan cuatro situaciones: Aviso, Amonestación, Exclusión, Denuncia [20]:

-Aviso: Debe detener el desarrollo de la sesión en ese instante y es reconducido o guiado hasta darlo por concluido. Apartado del escenario, acompañado y aislado en un feedback se analiza el comportamiento observado y cómo reconducirlo. Este hecho no es considerado como punible, al contrario, se considera muy seguro y es habitual: una comida que causa malestar; una copa con efecto indeseado; un subspace con reacciones inoportunas; pasar desapercibido un safeword; o simplemente un entrometido que se dedica a tomar fotos de una escena sin permiso... o el que se pone a hablar por el móvil-celular en el momento más inadecuado. Si el aviso es reconocido, vuelve al escenario. Si no reconoce el aviso, es invitado a abandonar el lugar.

-Amonestación: Es en los casos anteriores que no reconoce el aviso y persevera en el comportamiento inadecuado y no atiende la indicación de abandonar el lugar del Master of Master. Se hace llegar un día o dos después de haber ocurrido el incidente, ofreciéndose diferentes opciones en función de la causa: Retirada temporal de los encuentros; Práctica con un Amo Guía o Tutor; o un tiempo con una participación - pasiva, asiste pero no juega activamente. En cualquier caso, la amonestación es un diálogo posterior, comprensivo y que busca el consenso. Es un derecho del amonestado ser escuchado y actuar en descargo, aportando cuantos considerandos o testigos considere oportunos. Se procede a rexaminar el contenido de su amonestación, su retirada o su ratificación.

-Exclusión: La medida más tajante que se da en las comunidades BDSM a nivel interno. Si el amonestado no está de acuerdo con reconducir su comportamiento y práctica, se procede a comunicarle que queda excluido de las reuniones que pueda tener el grupo o Comunidad. Igual que la amonestación, existe con el excluido un encuentro y un diálogo.


-Denuncia: Se entiende por tal el legítimo derecho de cualquier ciudadano de recurrir al amparo de su protección personal y legal. En el BDSM este es un derecho personal e intransferible de cada persona, no está negado nunca, cada practicante es libre de ejercerlo siempre, siempre e independientemente de que la Comunidad BDSM haya comenzado o no los pasos previos anteriormente explicados.

De Freud a América: Breve historia del sadomasoquismo

El marqués de Sade podría haber dado su nombre al sadomasoquismo (SM), pero la responsabilidad de los términos podría ser más precisamente entregada a Freud. Los términos sadismo y masoquismo sólo fueron acuñados durante el surgimiento del psicoanálisis en la década de 1880, pero los historiadores sexuales están de acuerdo en que Los comportamientos han existido por mucho más tiempo; Actividad que podría ser clasificada como sadomasoquista aparece a menudo en historias medievales de amor cortesano, por ejemplo. A pesar de la investigación que muestra que el 15 por ciento de la población adulta estadounidense ha participado en SM en algún momento, la servidumbre sigue siendo una actividad marginada. Una historia de la larga relación de la humanidad con el cuero.

1785 - Comte Donatien Alphonse Francois de Sade, más conocido como Marqués de Sade, publica Les 120 Journes de Sodome. Su novela de fantasía, junto con las obras Justine y Juliette, describe la violencia sexual gráfica. En su época, el conde de Sade era mejor conocido como filósofo y revolucionario; Pero hoy está siempre enredado con el fetiche.

1869 - El noble austríaco Leopold von Sacher-Masoch (1836-95) publica "Venus im Pelz", una obra semi-autobiográfica sobre un hombre que convence a una mujer para convertirlo en su esclavo. La hermosa mujer, la Venus en pieles del título, se convierte en cruel y abusiva mientras intenta sexualmente por favor. El trabajo de la era romántica causó un ultraje en la ciudad natal de Sacher-Masoch de Lemburg y ha estado sujeto a frecuentes prohibiciones desde entonces.

1885 - El psicólogo alemán Richard von Krafft-Ebing publica Psychopathia Sexualis, que acuña los términos "sadismo" y "masoquismo" y describe desórdenes sexuales en los cuales los actos de crueldad y el castigo corporal se vuelven sexualmente placenteros. En este momento, las dos "anomalías sexuales" se entienden como distintas: el sadismo implica encontrar el placer sexual en infligir dolor a otra persona; El masoquismo implica ceder el control de una situación sexual a otra persona.

1889 - El fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, analiza el sadomasoquismo como parte de una serie de trastornos derivados de la represión del subconsciente. Freud describe el masoquismo como una perversión común en las mujeres y el sadismo como una perversión común en los hombres, que surge de una energía violenta reprimida.

1929 - El psicólogo británico y fundador de la sexología Havelock Ellis termina sus estudios de la polémica de siete volúmenes en la psicología del sexo. Ellis refuta a Freud ya Krafft-Ebing argumentando que hay poca diferencia entre el sadismo y el masoquismo, ya que ambos son estados emocionales complementarios. Ellis crea la concepción moderna de SM, señalando que los sadomasoquistas utilizan el dolor para crear placer y violencia para expresar el amor. Ellis también refuta las afirmaciones de Freud y Krafft-Ebing de que el sadismo es una respuesta sexual masculina estereotipada y el masoquismo es una respuesta sexual femenina estereotipada.

1947 - Alfred C. Kinsey, ex profesor de zoología en Harvard, funda el Instituto de Investigación Sexual de la Universidad de Indiana en Bloomington (ahora llamado el Instituto Kinsey de Investigación sobre Sexo, Género y Reproducción). Un año más tarde publica el infame Informe Kinsey , En el que el 12 por ciento de las mujeres y el 22 por ciento de los encuestados dicen que experimentan una respuesta erótica a una historia sadomasoquista, y el 55 por ciento de las mujeres y el 50 por ciento de los hombres afirman haber respondido sexualmente a ser mordido.

1954 - La autora francesa Pauline Rage publica L'Histoire d'O, una fantasía de sumisión femenina a dominadores sexuales desconocidos. La obra gana el premio literario francés Le Prix des Deux Magots y estimula un renacimiento de la ficción popular sadomasoquista común (en formas más débiles) a principios de 1800.

1972 - BDSM (esclavitud, dominación, sadismo y masoquismo) surge como parte de la cultura masculina gay más grande. Afiliados a las subculturas de cuero y moteros, los practicantes de BDSM descritos por Larry Townsend en el popular libro "The Leatherman's Handbook" crean una cultura de "guardia vieja" con reglas formales y papeles jugables fijos. El sadomasoquismo se afilia cada vez más a la comunidad gay americana.

1978 - Las feministas lesbianas en San Francisco, incluyendo el escritor Pat Califia, encontraron a Samois, una organización que atrae la atención nacional por su manual sexualmente explícito sobre BDSM. Samois se convierte en el portador de antorchas de una serie de organizaciones BDSM que ganan popularidad en los años setenta y ochenta.

1981 - Los científicos identifican el SIDA, generando un miedo generalizado en la comunidad gay y aumentando la homofobia entre los estadounidenses. El auge del BDSM coincide con la propagación del SIDA. Los activistas sugieren que el BDSM reduce el riesgo de enfermedad al proporcionar una alternativa al coito real.
do. 1990 - Internet permite a las personas con intereses sexuales especializados explorar actividades de otra manera tabú y conectarse anónimamente. Esto trae una explosión de interés y conocimiento sobre SM, cambiando dramáticamente la cultura para que sea más inclusiva y menos reservada

Dominantes de honor

Voy a obviar a los alumnos de Grey y demás especies que pretenden ser lo que realmente no son.


Un hombre de honor es una persona que va más allá de pretender quedar bien.

Es una persona que tiene un conjunto de valores morales que le hacen actuar con rectitud, honestidad, lealtad, gran veracidad y un gran sentido del deber, siempre respetando al prójimo y a sí mismo.   Esa persona tiene un comportamiento honorable, es una persona de honor.

Es alguien cuyos principios le sirven como norma en sus forma de pensar y de hacer. Alguien que cumple con sus deberes hacia sí mismo y hacia los demás.

Personas que cumplen escrupulosamente con sus compromisos, que tienen una conducta laboriosa y desinteresada, destacando por su honestidad, su respeto y sus virtudes morales.

Un dominante de honor, cumple con las mismas premisas tanto en su rol como en su vida, porque sus valores de vida no varían en función de la parcela en que se mueva.

¿Existen?   Si, los hay.

Hay algunos grupos cerrados, conformados por dominantes de honor.

En lo que yo conozco, existe una igualdad y fraternidad entre dichos dominantes.
Esa igualdad y fraternidad (que es entre ellos y por lo cual conozco solo alguna situación), va desde encontrarse en una cafetería y disfrutar a mandíbula batiente de sus mutuas experiencias hasta pedirse opinión o ayuda ante una situación que pueda ser problemática para uno de ellos, pasando por prestarse juguetes o por charlar y realizar técnicas de aprendizaje de algo concreto.

Esa igualdad no existe entre las esclavas y sumisas,
Cada una pertenece a un dominante, o varias a un dominante (en mi caso soy una).  Es dicho dominante quién determina, a su criterio, los niveles de las esclavas y sumisas que le pertenecen.  Ese criterio viene derivado por la alineación que tenga con su dominante, el tiempo de pertenencia, su capacidad de adaptación física y mental, por su capacidad en los servicios que presta, …………..
Por diversas causas, una esclava o sumisa, puede ser repudiada por su dominante.   Dependiendo del motivo de ese repudio, ella queda absolutamente excluida del grupo o se queda en una posición inferior a la de las esclavas y sumisas, para atender a quien le sea ordenado.
Está absolutamente prohibida cualquier muestra o mohín de celos, lo cual es castigado severamente.
Cada cual tiene su lugar y su función a las que debe limitarse esforzándose en hacerlo lo mejor posible por el bien del grupo.

Pertenecer a un grupo cerrado, NO significa tener orgías, ni tener sesiones continuadas en grupo, eso se da en algunas ocasiones, pero no es la normalidad.

El bien del grupo está por encima de todo, no siendo ningún riesgo ya que cada dominante cuida escrupulosamente de sus propiedades, incluso cuando no actúa sobre ellas.  Y porqué además todos son hombres de honor, respetando la propiedad de otro. ("Es una persona que tiene un conjunto de valores morales que le hacen actuar con rectitud, honestidad, lealtad, gran veracidad y un gran sentido del deber, siempre respetando al prójimo y a sí mismo")

Cada encuentro en grupo, es preparado con meticulosidad y mucha antelación.

Cada dominante, es conocedor que las habilidades, del punto educacional, de los límites de cada participante esclava o sumisa, suya y de los demás, porque cada dominante da esa información al resto de dominantes, así como si desea alguna situación concreta que sea educativa para su propiedad.

Voy a poner un ejemplo.

Supongamos que una esclava o sumisa ha llegado a un nivel en que su dominante considera que puede y debe practicar una gang-bang.

Generalmente y fuera de los dominantes de honor, se busca a amigos e incluso a desconocidos que quieran participar en ella.
Marcan día, hora y lugar.
Follárosla bien, dadle caña, jejeje jajaja, eso es todo.


No es el caso en los dominantes de honor.
Por supuesto, que los participantes van a ser los dominantes de ese grupo (puede haber otra persona, presentada y avalada por alguno de los componentes).
El propietario es conocedor de que esos participantes están sanos, son lo suficientemente potentes tanto física como activamente, tienen una filosofía similar y van a respetar a su propiedad de la misma forma que él hará con las propiedades de los demás.  Son dominantes de honor (léase lo antedicho: "Es una persona que tiene un conjunto de valores morales que le hacen actuar con rectitud, honestidad, lealtad, gran veracidad y un gran sentido del deber, siempre respetando al prójimo y a sí mismo")

En este caso, el dominante que desea esa práctica en su esclava o sumisa, envía un mail o habla con el resto de dominantes del grupo.  Les explica la capacidad de su sumisa, sus puntos fuertes, sus puntos débiles.  Expone el tiempo, el lugar, …. que debe durar esa gang-bang (por ejemplo 6 hombres durante 3 horas sin descanso por todos los agujeros).    Les explica hasta el último detalle, incluso como responde o se queja o actúa su propiedad cuando ya tiene el coño o culo roto de tanto ser penetrada.  La sesión se lleva a cabo con los dominantes que tienen esa disponibilidad en su agenda (esforzándose por tenerla).   Tras la sesión, la esclava o sumisa traslada a su dominante como ha ido la sesión con todo detalle, y cada uno de los participantes envía su feedback de la sesión al dueño de la propiedad.  Para finalizar, el dominante informa a cada uno de cómo ha recibido su propiedad esa experiencia y les agradece su participación.

Una esclava o sumisa puede ser cedida a otro dominante del grupo, a solas o en presencia de su propio dominante (en mi caso es siempre en su presencia) por algún motivo en concreto, como puede ser una práctica que necesite más manos o para prácticas de situaciones concretas.  Hay que tener en cuenta que cada dominante puede tener más tendencia, aprecio y experiencia en unas prácticas que en otras.

También existen las sesiones de evaluación.  Donde un dominante desea que otro componente del grupo, al cual respeta, evalúe el trabajo educacional que lleva hecho con su propiedad. 
En este caso, ellos también hablan a solas, exponiendo el trabajo realizado, puntos fuertes y débiles de la propiedad, para luego tener la sesión de evaluación y posteriormente volver a comentar, los dominantes a solas, cuales son las conclusiones.

También existen las sesiones de castigo infligido por otro dominante del grupo que no por tu propio dominante.  Suelen aplicarse a faltas severas. No las he tenido pero sé que pueden sucederme y sé que mi dominante va a estar presente.   Imagino que como en todo lo demás, ellos hablarán antes y después del castigo.

Eso son algunos ejemplos.

Quizás algunos pueden pensar que esto es protocolo.
No es protocolo, es simple lógica.
Sabes cuál es tu lugar y función en todo momento, a solas o en grupo.  Sabes lo que se espera de ti y sabes que debes esforzarte al máximo.
Exactamente igual que en cualquier otra relación que no sea en grupo.
Solo hay alguna variación que puede aprovecharse al pertenecer al grupo, como el tener otras manos para determinadas situaciones.
Las cosas se preparan meticulosamente para que todos sepan lo que pueden esperar y la finalidad que se pretende.
Sabes que todos son personas sanas y que todo cuanto suceda va a ser seguro.Riesgo cero.
Todos los integrantes, tanto dominantes como esclavas y sumisas, confían plenamente en sus compañeros, porque todo el grupo es firmemente sabedor de que está entre personas de honor.




P.D.:  Quizás olvido cosas, pero en definitiva he escrito lo que me mueve adentro y deseo trasladar.

Código de honor

D/s no es lo que hacen los cuerpos.
Son dos auras bailando juntas.
Se requiere un conocimiento de la energía y la capacidad de sentirlo.

Nuestro Código de Honor:

Estamos a favor de la libertad individual, la responsabilidad personal y el servicio público.

Estamos en contra de la intolerancia, la violencia doméstica, el abuso infantil, la violación y la injerencia del gobierno en nuestra vida privada

Somos responsables.

Ayudamos a los que están dispuestos a ayudarse a sí mismos.

Enseñamos a aquellos que realmente quieren aprender y respetamos a nuestros maestros.

Nos expresamos libremente con sincero respeto, aprecio y afecto, porque eso construye energía.

Tratamos de evitar debates con los que tienen las mentes cerradas porque eso es un desperdicio de energía.

Respetamos las relaciones.

No chismorreamos, no damos puñaladas traseras o revelamos la información personal de los demás y evitamos a aquellos que hacen estas cosas.

Evitamos a los que nos mienten o roban.

Nos damos cuenta de que algunos, a veces, pueden quedarse cortos .


No traemos a nuestro círculo interno a los que no se esfuerzan por vivir de acuerdo con lo anterior.